Corren malos tiempos para las empresas. O eso dicen algunos. Aunque lo cierto es que hay muchos que han aprovechado la ‘mala’ racha para reestructurar su negocio. Lamentablemente los hay también que han confundido reestructurar sus servicios con empobrecerlos.

Es fácil encontrar empresas, algunas importantes, qué con la que está cayendo se atreven a recortar los servicios de atención al cliente o abaratarlos optando por la externalización. Y en el peor de los casos llevándolos a países extranjeros, por mucho que en ellos se hable español o, cómo se dice ahora, castellano.

Y es que la barrera lingüística sigue siendo un inconveniente n muchos sectores provocando cuanto menos confusión e incomprensión. Es el problema de tener uno de los idiomas más ricos y extendidos del mundo ya que cada país tiene sus ‘palabros’ y expresiones propias y que fuera de ellos resulta difícil de ubicar.

Última moda: que cada uno tenga su cargo

A esto hay que añadir la ‘titulitis’ o afán de crear cargos de menor o mayor relevancia, como por ejemplo los ‘Especialistas en ADSL’ de las grandes operadoras que resultan no ser tan especialistas como hace entender su nombre. Luego, en realidad, queda demostrados que de especialistas no tienen nada y que únicamente te vienen soltando la parrafada que les aparece en su guión.

Ahora, mirándolo así, seguramente eres consciente a lo que nos referimos. Telón vuestras todos los días en cualquier llamada a un SAT que hagas. El mayor inconveniente radica en que mientras el cliente no se queje – algo muy habitual en España – esto no cambiará. Estos servicios habitualmente se asignan por concurso al mejor postor o, para entendernos mejor, al que mas barato ofrezca el servicio en cuestión.

Tu momento es ahora

Ahora más que nunca es cuando tenemos que poner toda la carne en el asador y darlo todo por nuestro cliente actual y futuro. Un fallo y lo perdemos. Y recuerda: no es el tamaño del equipo lo que define la calidad, si no la calidad y profesionalidad de cada miembro la que define al equipo y la que da al cliente el afecto y cariño que precisa y exige.

Seguro que tienes algún caso reciente con algo similar. ¿Te apetece compartirlo?